Dame Una Palabra

En la tierra
de los mil poetas
escogí perderme,
acabe encontrándote.

La tinta auguró nuestra historia
las dunas de tornaron olas,
cordilleras en tu espalda
e infinitud de estrellas.

Sigo a tu lado,
me enseñaste a ver el mismo cielo
aún estando preso,
perdido en mitad de la ciudad
y el horizonte tornado de deseo.

En la tierra de los míl poetas
nos descubrimos infinitos,
libres de sed,
huérfanos de nubes,
ahijados del oasis
y del futuro.

Esta ciudad, es a veces,
un desierto más profundo
que el corazón,
suerte que llevo las alforjas
y en el puño, la ilusión
de que ya nada es finito.

Pablo Urizal, Madrid